La Torre del Oro de Sevilla

5 abril, 2019

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La Torre del Oro es, sin duda, uno de los monumentos imprescindibles de capital hispalense. No hay visita que se precie sin una parada para fotografiarse junto a la icónica Torre del Oro de Sevilla. Situada e el margen izquierdo del río Guadalquivir, debe su nombre al brillo dorado que reflejaba la torre sobre el río. Durante su restauración en 2005, se averiguó que este brillo, que hasta entonces se había atribuido al revestimiento de azulejos, se debía en realidad a una mezcla de mortero de cal y paja prensada.

Cierto es que son muchos los turistas que se imaginan una torre de imponentes dimensiones y luego se sorprenden al ver la escasa altura del edificio, 36 metros. Pese a ello, es innegable que hay pocas estampas tan bellas como la que compone este edificio junto a la orilla del Guadalquivir, con la Giralda y la Maestranza a sus espaldas.

Ejemplo de arquitectura militar

La Torre del Oro es posiblemente el ejemplo mejor conservado de arquitectura militar almohade en toda la Península Ibérica, aunque hay otros ejemplos también muy reseñables, como la Torre Redonda en los alrededores de Cáceres, o la de Espantaperros, de la Alcazaba almohade de Badajoz, con una tipología parecida a la torre sevillana.

Esta Torre, que fue construida por los árabes durante su invasión, ha tenido diversos usos a lo largo de la historia: capilla, prisión, polvorín, palomar y, en la actualidad, como museo naval.

Estructura

La Torre se conforma por tres cuerpos perfectamente distinguibles, cada uno de los cuales fue construido durante un período distinto. El primero fue construido por orden del gobernador de Sevilla almohade Abù I-Ulà entre 1220 y 1221. El segundo fue obra de Pedro I el Cruel en el siglo XIV. Finalmente, en 1760, el ingeniero militar Sebastián Van der Borcht finalizó la torre con otro cuerpo rematado en cúpula.

Se trata de una torre albarrana, que formaba parte de una coracha que unía el ángulo sur del Alcázar hasta el Guadalquivir, y que se encontraba reforzada por varios torreones, de los que se han conservado cinco, siendo la llamada Torre de Plata el mejor conservado y el más conocido la llamada.

Importancia estratégica

La Torre del Oro tenía una enorme importancia estratégica. Defendía y vigilaba el río Guadalquivir, principal entrada comercial de mercancías, y protegía el puente de barcas que, hasta bien entrado el S. XIX, era la única vía de comunicación de la ciudad con Triana y permitía la llegada de víveres desde el Aljarafe sevillano.

Aunque actualmente se accede a la Torre por medio de una pasarela desde el paseo Colón, prácticamente a a pie de calle, originariamente la puerta de entrada se situaba a unos cinco metros del nivel del suelo, y sólo se podía acceder por medio del paseo de ronda de la desaparecida coracha. Cronistas de la época recogen que en el otro margen del río había otra torre de la que no ha quedado ningún vestigio. Esta otra construcción, además de garantizar la defensa del otro cauce, permitía la posibilidad de tender cadenas y maderos que controlasen la navegación de las embarcaciones.

Además de ser un emblema de la capital sevillana, La Torre del Oro también figura en los escudos de varias ciudades del norte de Españaque ayudaron en la reconquista de Sevilla, como Santander.

Un poco de historia

La Torre ha atravesado varios momentos críticos a lo largo de su historia, pero uno de los más complicados ocurrió durante la Revolución de 1868, cuando los revolucionarios demolieron los lienzos de las murallas y los pusieron a la venta. Gracias a la intervención y opisición de los sevillanos, la Torre no fue destruida.

Debido a su importancia, en la segunda mitad del siglo XIX se intentó que el edificio fuese protegido, pero su declaración de Bien de Interés Cultural no tuvo lugar hasta 1931.

Desde el año 1944 la Torre alberga su interior un Museo Naval. En él se pueden contemplar maquetas, documentos históricos, grabados, cartas naúticas e instrumentos de navegación.

Esta institución continúa abierta en las plantas baja y primera, y en ella pueden contemplarse diversas piezas militares y civiles que ponen de relieve la importancia que tuvo el Guadalquivir en la historia de la ciudad.

El 13 de agosto de 1992, año en que se celebraba la Exposición Universal de Sevilla, la Torre del Oro se hermanó con la Torre de Belem en Lisboa.

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